[LCDLV] 218 Empieza a programar un plugin de Revit



En esta sesión de LCDLV nos adentramos en la programación aplicada a Revit desde una mirada muy poco académica y muy pegada a la realidad del estudio técnico. Juan Osborne comparte su recorrido personal como arquitecto que aprende a programar “a golpes”, sin formación reglada, y explica por qué precisamente esa posición híbrida —ni programador puro ni usuario pasivo— es una ventaja clara en entornos BIM.

A lo largo de la charla Juan insiste en una idea clave: el BIM cambia radicalmente las reglas del juego frente al CAD porque introduce estructura, objetos y datos. Esa base ordenada permite automatizar procesos, explotar la información del modelo y desarrollar herramientas propias sin necesidad de interpretar geometría ambigua. Programar sobre BIM no es solo más potente, sino también más coherente con cómo se trabaja en proyectos reales.

Se plantea una reflexión muy clara sobre los límites del software generalista. Ninguna herramienta comercial va a adaptarse al cien por cien a los procesos particulares de cada empresa, y ahí es donde entra el desarrollo propio: macros, add-ins y uso de APIs como forma de cerrar ese “gap” y generar ventaja competitiva. No se trata solo de ahorrar tiempo, sino de trabajar a tu manera y no a la del software.

Juan baja el mito de la programación a tierra. La mayoría de soluciones reales se basan en flujos simples, bucles y operaciones repetitivas, y el verdadero reto no suele estar en el código, sino en gestionar expectativas, dividir problemas y decidir hasta dónde compensa automatizar. El principio de Pareto aparece como guía constante: automatizar el 80 % que aporta valor suele ser el punto óptimo.

Por supuesto, la inteligencia artificial irrumpe también en la sesión. Juan nos cuenta que lo hace como un cambio de paradigma. La IA se presenta no como sustituto, sino como tutor, copiloto y acelerador brutal del aprendizaje y del desarrollo. Desde autocompletado hasta agentes que modifican código, instalan dependencias o analizan información, la conclusión es clara: hoy programar sin apoyarse en IA es renunciar a una ventaja enorme.

El mensaje de fondo es contundente pero equilibrado: aprender a programar —aunque sea un poco— transforma la forma de entender el software, amplía los límites de lo posible y devuelve el control al técnico. La tecnología, incluida la IA, solo funciona de verdad cuando se usa con criterio, conocimiento del dominio y una clara comprensión de los procesos que se quieren mejorar.

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